sexta-feira, setembro 29, 2006

Picasso



Les Demoiselles d´Avignon

quinta-feira, setembro 28, 2006

Nicanor Parra

NOTAS DE VIAJE

Yo me mantuve alejado de mi puesto durante anos.
Me dediqué a viajar, a cambiar impressiones com mis interlocutores,
Me dediqué a dormir;
Pero las escenas vividas en épocas anteriores se hacian presentes en
mi memoria.
Durante el baile yo pensaba en cosas absurdas:
Pensaba en unas lechugas vistas el dia anterior
Al pasar delante de la cocina,
Pensaba un sin número de cosas fantásticas relacionadas com
mi família;

Entretanto el barco ya habia entrado al rio,
Se abria paso a través de un banco de medusas.
Aquellas escenas fotográficas afectaban mi espíritu,
Me obligaban a encerrarme en mi camarote;
Comia a la fuerza, me rebelaba contra mi mismo,
Costituia un peligro permanente a bordo
Puesto que en cualquier momento podia salir com un contrasentido.


Nicanor Parra
relâmpagio n.Âş17 10 | 2005



RECORDAÇÕES DA JUVENTUDE


Ocerto é que eu ia de um lado para o outro,
Às vezes chocava com as árvores,
Chocava com os mendigos,
Abria passagem através dum bosque de cadeiras e mesas,
Com a alma num fio via cair as grandes folhas.
Mas tudo era inútil,
Cada vez me afundava mais numa espécie de geleia;
As pessoas riam-se dos meus arrebatamentos,
Os indivíduos agitavam-se nas suas poltronas como algas movidas
pelas ondas
As mulheres dirigiam-me olhares de ódio
Fazendo-me subir, fazendo-me descer,
Fazendo-me chorar e rir contra a minha vontade.

De tudo isto resultou um sentimento de asco,
Resultou uma tempestade de frases incoerentes,
Ameaças, insultos, juramentos que não vinham ao caso,
Resultaram uns movimentos desgostantes de ancas,
Aqueles bailes fúnebres
Que me deixavam sem respiração
E me impediam de levantar a cabeça durante dias,
Durante noites.

Eu ia de um lado para o outro, é verdade,
A minha alma flutuava nas ruas
Pedindo socorro, pedindo um pouco de ternura;
Com uma folha de papel e um lápis entrava nos cemitérios
Disposto a não me deixar enganar.
Dava voltas e voltas em torno do mesmo assunto,
Observava de perto as coisas
Ou num ataque de cólera arrancava os cabelos.

Desse modo fiz a minha estreia nas salas de aula,
Como um ferido por uma bala arrastei-me pelos ateneus,
Transpus o limiar das casas particulares,
Com o fio da língua procurei comunicar com os espectadores:
Eles liam o jornal
Ou desapareciam atrás de um táxi.
Para onde ir então?
Àquela hora o comércio estava fechado;
Eu pensava num pedaço de cebola que vira ao jantar
E no abismo que nos separa dos outros abismos.

Nicanor Parra
relâmpagio n.Âş17 10 | 2005




SOLO DE PIANO

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de um vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el dios mismo no es outra cosa que dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen;

Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que se llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranqĂĽilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también baga algunas cosas:

Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.

Nicanor Parra
relâmpagio n.Âş17 10 | 2005

Nicanor Parra (n. San Fabián de Alico, Chile, 5 de septiembre, 1914), antipoeta chileno.

Parra es considerado el creador de la antipoesía, una expresión literaria que rompe con los cánones tradicionales de la lírica. Una de sus obras más reconocidas es Poemas y Antipoemas, donde remplaza una sintaxis cuidada y metafórica por un lenguaje cotidiano y directo, que busca hacer cómplice al lector.

Nicanor Parra es miembro de una familia de reconocidos artistas populares en Chile, entre ellos Roberto, Violeta y Eduardo ("Lalo").

Biografía
Hijo de Nicanor Parra y Rosa Clara Sandoval Navarrete, crece en un ambiente artístico. Desde pequeño alternó su residencia entre Santiago, Lautaro, Ancud y Chillán.

En 1927 ingresó en el Liceo de Hombres de Chillán, donde cursó hasta el Quinto Año de Humanidades. En 1932 huyó de casa rumbo a Santiago, donde cursó el último año de educación secundaria en el Internado Nacional Barros Arana, gracias a una beca de la Liga de Estudiantes Pobres. Ahàconoció a Jorge Millas, Luis Oyarzún y Carlos Pedraza, con los cuales tuvo gran afinidad artística. El año 1933, el poeta ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile con el fin de estudiar Matemáticas y Física. También tomó Ingeniería, Derecho e `Inglés], pero pronto los abandonó. Financió sus estudios desempeñándose como inspector del INBA y fue allàcuando en 1935 publicó su primer anticuento llamado "Gato en el camino" en la Revista Nueva (publicación que fundó junto a Millas y Pedraza). El relato circuló entre los inspectores, profesores y alumnos del Internado.

Egresó del Instituto Pedagógico en 1937, para desempeñarse como profesor de matemática y física en el Liceo de Hombres de Chillán. El mismo año publica Cancionero sin nombre, su primer libro de versos, donde dejó entrever huellas de la poesía de García Lorca, aunque ya por entonces ensayaba su teoría de la antipoesía. En 1938 es galardonado con el Premio Municipal de Santiago y se gradúa de licenciatura en Ciencias Físicas y Matemáticas en la Universidad de Chile.

En 1943 viaja a Estados Unidos a estudiar mecánica avanzada en la Brown University mediante una beca del Institute of International Education. Regresa en 1946 incorporándose a la Universidad de Chile como profesor titular de Mecánica Racional. En 1948 es nombrado Director Interino de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile. En 1949 parte a Inglaterra gracias a la beca del Consejo Británico con la intención de estudiar cosmología en Oxford. Su paso por EEUU e Inglaterra, particularmente la inmersión en la vida cotidiana de dos sociedades desarrolladas, son fundamentales en la gestación de sus antipoemas.

En 1954 aparece su segundo libro: Poemas y Antipoemas, obra donde adopta definitivamente la lí­nea que el propio Parra denomina antipoesía. El sistema antipoético incluye entre sus elementos un personaje antiheroico, humor, ironía, sarcasmo y un verso cuyo léxico y sintaxis no obedecen al modelo literario clásico de la poesía, sino al lenguaje cotidiano. En 1969 recibe el Premio Nacional de Literatura por Obra Gruesa, que publica ese mismo año.

Nicanor Parra ha sido postulado al Premio Nobel de Literatura en diversas ocasiones. La primera postulación oficial se produce en 1995, mediada por la Universidad de Nueva York. El segundo intento oficial lo encabeza la Universidad de Concepción en 1997 y tres años más tarde por Machitún-2000, que media la postulación con la Universidad de Chile. En 1991 se le otorga en México el premio Juan Rulfo. En 2000 recibe el Honorary Fellow de la Universidad de Oxford y el Doctor Honoris Causa de la Universidad del BĂo-BĂo.

El año 2001 recibe el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, además del Premio Bicentenario de la Corporación Cultural de Chile y Universidad de Chile. Actualmente existen múltiples ediciones de sus libros en otros idiomas, como el inglés, francés, sueco, ruso, checo, finlandés y portugués.
Obras
* Cancionero sin nombre, 1937.
* Poemas y antipoemas, 1954.
* La cueca larga, 1958.
* Antipoemas, 1960.
* Versos de salón, 1962.
* Manifiesto, 1963.
* Canciones rusas. 1967.
* Obra gruesa, 1969.
* Los profesores, 1971.
* Artefactos,1972.
* Sermones y prédicas del Cristo de Elqui, 1977.
* Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui, 1979.
* El anti-Lázaro, 1981.
* Poema y antipoema de Eduardo Frei, 1982.
* Cachureos, ecopoemas, guatapiques, últimas prédicas, 1983.
* Chistes para desorientar a la poesía, 1983.
* Coplas de Navidad, 1983.
* Poesía política, 1983.
* Hojas de Parra, 1985.
* Poemas para combatir la calvicie, 1993.
* Páginas en blanco, 2001.
* Lear Rey & Mendigo, 2004.
(wikipedia)

Investigação realizada por Frisco. Obrigada,

Chuva

quarta-feira, setembro 27, 2006

Letra A - António Franco Alexandre

E fez rey alçar em beira-mar duas tendas
e elevasse um estrado aonde se assentou.
e fizeram os ahi vir
o rey assi lhes disse em ar amável: sabeis
que pera diminuir nossos males vos roubámos
a vosso deus
por violência; mas vejo que dobraram i se enlaçam
nossos males
tal uma corda
na garganta; por decesão contra vós tomada;
sabei pois oje vos deixo
libres como dantes; excolhei
o que quiserdes. sabei
que em essa tenda à beiramar se encontra
i em essoutra escolhei.
e todos então correram suas mulheres crianças
mas por astúcia só um a um entraram
e como entravam, um após um
foi degolado lançado no mar
sem que ninguém de seus irmãos soubera.
assim caiu de nós um grande número
em esse dia.


ANTÓNIO FRANCO ALEXANDRE (1944)
Poemas
Poemário 2005
Assírio & Alvim



5


os animais que escrevem, é sempre interessante, fez notar
o sensível destino dos nossos chacinados
companheiros. removemos a terra
de norte a sul, à procura de maravilhosas tocas,
o mar entrava pelo quarto do segundo andar,
dormíamos dentro um do um, acordados
pela manhã tracejada de néon,
no céu e terra do soalho.

cabe-me agora a descrição cuidada
do mundo incomodado em que vivemos: secretários
sentados à secretária, ídolos
das nove às onze,
civildades de médio centro urbano, parque incluído,
a leve bomba que cai na cabeça dos outros,
e o grande buraco nocturno do mar
a sorver loas.

é um país, não há que errar, talhado
para a aventura de queimar
papéis ou gente,
tão desigual aos outros.
os primeiros autocarros passam,
a manhã levanta devagar a cabeça,
os pássaros, não esqueçamos os pássaros,
pousam, de viagem.


António Franco Alexandre
Poemas
Assírio & Alvim
1996



30


Já a luz se apagou do chão do mundo,
deixei de ser mortal a noite inteira;
ofensa grave a minha, que tentei
misturar-me aos duendes na floresta.
De máscara perfeita, e corpo ausente,
a todos enganei, e ninguém nunca
saberia que ainda permaneço
deste lado do tempo onde sou gente.
Não fora o gesto humano de querer-te
como quem, tendo sede, vê na água
o reflexo da mão que a oferece,
seria folha de árvore ou sério gnomo
absorto no silêncio de uma rima
onde a morte cessasse para sempre.


António Franco Alexandre
Duende



flexíveis, vertiginosos, envoltos em fuligem e orações precárias
perfeitamente católicos e inúteis, debruçados
sobre um futuro de paz e fato azul às riscas,
eu e eles misturados pela face estranha da tarde,
cada vez mais velozes, cortantes batendo no
brilhante tejadilho céu alto talvez desnecessário
nuvem aqui nuvem ali nada de muito para o frio dos ossos
eu descrevendo a inteira linha de uma vida somente e eles

brevíssimos, áridos no combate, aparecendo aqui ali
como insólitas faíscas sem razão para estrondo e fim do mundo
apenas patinando como quem nunca teve asas e vai direito
a um pequeno inferno de casas populares e segurança
eu acabado de cantar há vinte anos e desempregado para mobília
com sarau e mudança a meio da semana eles hábeis
como o deus surdomudo e a sua corte atlética
rasgando nuvens gente miudezas várias

eu líquido azinhago autocolante
arrancado com muita pressa de foto a corpo inteiro mesa esfinge
eu e eles caindo mergulhando
na chávena minúscula do dia de amanhã assim seja
eu boi dormido no charco rã cautela descertamente premiada
eu apenas eu vago riacho tartamudo e eles
fáceis e ferozes patinando com destino desmarcado de véspera
no gelo que o largo rio transporta e quebra areia chão e margem


António Franco Alexandre
Poemas
Assírio & Alvim



5


eu a morrer debaixo do sol e eles sentados
apreciando coxas e mármores pendentes
no verão seco ao fim de nenhuma tarde, eu
desalinhavado pelo vento, crescido no meio das chamas,
correndo pelas ruas paralelas e sórdidas da antiguidade
eu também eu de guia e asno e cabriola na duna encardida de sol
e a agreste sabedoria das mãos cortadas rente eu e eles
apreçando o remate

dormindo dormidos nas esteiras, a corda
presa nos dentes, que surpresa quando me tomaste,
pela primeira vez era urna noite de algum vento e das
esguias chaminés subia a chuva corno uma nuvem
caída na memória e para nunca mais
então acaricio-te as orelhas distraidamente como quem
está duvidoso de comprar e sabe que não deve
apressar o remate

eu a morrer corno se fosse coisa nenhuma cheia de pressa
esmorecida pelo sol eu e eles sentados como se fosse
urna pressa vazia de coisas uma opressão às portas
do grande mercado demasiadamente silencioso e atento
acaricio-te as mãos bem cortadas, o reflexo do
melhor mármore antigo,
eu a morrer como se fosse o menor preço e eles
sentados com os olhos na cara a boiar!


António Franco Alexandre
Dos Jogos de Inverno
Poemas
Assírio & Alvim



Nesta última tarde em que respiro
A justa luz que nasce das palavras
E no largo horizonte se dissipa
Quantos segredos únicos, precisos,
E que altiva promessa fica ardendo
Na ausência interminável do teu rosto.
Pois não posso dizer sequer que te amei nunca
Senão em cada gesto e pensamento
E dentro destes vagos vãos poemas;
E já todos me ensinam em linguagem simples
Que somos mera fábula, obscuramente
Inventada na rima de um qualquer
Cantor sem voz batendo no teclado;
Desta falta de tempo, sorte, e jeito,
Se faz noutro futuro o nosso encontro.


António Franco Alexandre
Uma fábula
Assírio & Alvim



3

Gosto de ti como se gosta do sol, e era bom
ficar ao sol todo o dia, mas queima.
Muitos outros se deitam ao sol, toda a espécie de corpos
não tens tamanho para tanta gente.
Um dia vai-se abrir a porta doirada,
vamos caber, um a um.
Vais-me escolher especialmente, como todos os outros.
Podes ter mãos. Podias até, alguma vez, ter lábios,
dizer alguma coisa em língua, numa língua qualquer.
Naturalmente, a imaginação poética é só devaneio,
tilintar de talheres sem nada para comer,
um ar tão leve, para que serve respirar?
Para esquecer, escrevo um longo romance verdadeiro
e pícaro; tudo nele é real!, as pessoas dormem
e acordam e dormem, e fodem nos intervalos;
devoram-se animais; mas o melhor são os diálogos.
Entre existires e não existires antes não existires,
é mais inteiro, deixa menos dúvidas dentro do crânio,
ao lado dos ossos normais. Entre mulher e homem
o melhor é não teres mesmo por onde escolher,
vestir saia-casaco ou fato completo,
usar até, em dias de festa, as tuas peles virtuais.


António Franco Alexandre
relâmpago n.Âş11 10|2002

segunda-feira, setembro 25, 2006

Arqueologias

POETAS SEM AMOR
uma crónica de João Gaspar Simões



Teixeira de Pascoais
.
São deste teor morno as missivas amorosas que Fernando Pessoa
escreveu a Ofélia. E o facto de Álvaro de Campos ter confidenciado,
anos depois, o que o próprio Fernando Pessoa calou - “que todas as
cartas de amor são ridículas” - permite-nos compreender quanto foi
epidérmico o sentimento que o atraiu para essa criatura sem história e
quão alheia se manteve a esse episódio sentimental de feição burguesa
a trama profunda da sua obra. Seguramente o Fernando Pessoa que amou
Ofélia não é o Pernando Pessoa perpetuado nos seus versos. De facto,
o amor não foi nem necessidade emocional do autor da Mensagem nem
ingrediente fundamental da sua poesia. Toda a tua experiência de poeta
decorreu alhures. Ali onde ele se entrega à alquimia dos seus versos
não tem lugar o sentimento que porventura o atraiu momentâneamente
para o sexo oposto.
Não há sequer notícia biográfica de qualquer interregno passional
na vida de Pascoais. E embora haja quem considere a Elegia do Amor
prova da paixão que certa misteriosa mulher lhe teria inspirado, nenhum
dado concreto veio a lume acerca dessa ou de outra qualquer aventura
amorosa do cantor da Vida Etérea. Também Pascoais viveu só e morreu
só. Ao contrário do poeta da Mensagem, todavia, os seus versos não se
cansam de falar em alguma coisa que pelo menos no nome pode confundir-se
com o amor. Que espécie de amor? O “Amor” que em Diálogo, uma das
composições da Vida Etérea se entretém a conversar com a “Alma”: Quem
bate à minha porta? exclama o Amor. E a Alma responde: Uma velha men-
diga quase morta./Venho da escuridão da Natureza./No meu saco de pobre,
eu trago só tristeza.
Há séculos e séculos errante./Trémula sombra, ao vento murmurante./
/Ando de corpo em corpo.../O mármore beijei;
O mármore glacial e lívido animei.../ E em mística ternura,/ Fundiu-s,
como, ao sol, a neve pura;/E ei-lo sagrada flor./Turíbulo que exala aroma,
vida e cor.
Assim se exprime a Alma, e o Amor, de exortá-la a que se lhe confie:
Ó alma vagabunda e dolorida./Vem a mim. Sou o amor que te dá vida.
Que Amor é este? Que Alma é esta? O único amor que Teixeira de
Pascoais admitia: o amor sem raizes na vida, o amor mais amor que o
amor da carne. A identidade da alma do poeta com as coisas da natureza
num plano panteísta a que só ascendem as consciências primitivas dester-
ravam-no do mundo, isolavam-no da terra,É na nebulosa da sua própria
subjectividade que se desenrolam os dramas do mais filosófico dos nossos
poetas do século XX. A Teixeira de Pascoais pouco ou nada pesou não ter
conhecido o amor. Na paixão verdadeira existe uma parte de sensualidade que
nem o misticismo é capaz de subliamar. Se o poeta dos páramos abstractos
porventura encontrou uma mulher capaz de o amor como mulher, não como
símbolo das suas poesias mais reconhecidamente inspiradas num amor
humano, nem por isso a Elegia do Amor é menos imaterial e incorpórea
que qualquer das suas composições manifestamente abstractas:
Lembras-te, meu amor,/Das tardes outonais,/Em que íamos os dois,/
/Sózinhos passear./Para fora do povo/Alegre e dos casais./Onde só Deus
pudesse/Ouvir-nos conversar? /Tu levavas na mão/Um lírio enamorado,/
/E davas-me o teu braço:/E eu, triste meditava/Na vida, em Deus. em ti...
Efectivamente o amor não era a atmosfera ideal de uma natureza como
a de Teixeira de Pascoais. Os poetas sabem melhor do que ninguém cercar
de altas muralhas o espaço interior onde se formam as suas emoções.
Pascoais ter-se-ia desmentido como poeta se porventura houvesse consentido
que um amor tangível, um amor humano, perturbasse a paz desse mar interior
desconhecido que era a sua alma de poeta. Há “amor” na sua poesia, é
certo, mas um amor” que nada sabe das tristezas e alegrias que só o ver-
dadeiro amor consente. Na melindrosa atitude do poeta, sempre pronto
a preservar a sua poesia de tudo que possa corrompê-la. há, por vezes,
como que uma hostilidade pusilânime para com aquela que desde os tempos
mitológicos foi capaz de comprometer o destino solitário do homem.

(Continua)

João Gaspar Simões
eva
Natal
1961